Un día se produjo una escalation de ira. Este chico empezó a provocar al otro hasta que llegó a las manos, dando patadas y puñetazos. Mi colega y yo nos interpusimos entre los dos porque se estaban haciendo daño y recibimos algunas bofetadas. Cuando la situación parecía haberse calmado, poco después, el chico puso las manos alrededor del cuello del otro agarrándose y gritando. Estos chicos creen que son solo juegos, pero no es así. Volvimos a intervenir separándolos. Sin embargo, no es tan fácil separar a dos chicos que son físicamente más grandes que tú.
En resumen, esa fue mi semana. Por no hablar de todas las provocaciones que este chico nos hizo directamente a mi colega y a mí.
Una semana intensa y bastante desagradable.
No hay comentarios:
Publicar un comentario